Para hacer un buen café se necesitan principalmente dos elementos clave; el primero es el café, y el segundo es la máquina. A estos dos factores les podemos añadir muchas variantes que influyen en la calidad final de un buen café. Estas pueden ser, entre otras, el agua, la taza, la cantidad de café o el prensado de este en el portafiltro.

La importancia de una buena cafetera espresso

Si contamos con una máquina de café profesional ya tenemos gran parte del trabajo hecho. Estas máquinas trabajan con una bomba de presión con una media de 15 bares, aunque hay algunas que funcionan con 19 bares. La mayoría de estas cafeteras incorporan un espumador para la leche. Otras de gama alta vienen provistas de molinillo de café. Las ventajas de estas cafeteras espresso son varias. Por un lado, el tiempo de preparación de un café es menos de 1 minuto.

Al alcanzar una alta presión en poco tiempo, los matices del café son reflejados en la taza, así como la cremosidad y la intensidad de este. No hay que olvidar que estos aparatos admiten café en monodosis y molido. Preparar un buen café es mucho más económico que en las cafeteras de cápsulas. Puedes moler el grano antes de prepararlo consiguiendo un mayor aroma, que se pierde muchas veces cuando se almacena el café molido. Además son máquinas compactas que no ocupan gran espacio.

Pasos para conseguir el café perfecto

En primer lugar, está la elección del café. Vamos a olvidarnos del café torrefacto, aunque sea en una mínima proporción, y amar el café natural. No es la finalidad de este post desprestigiar al primero, pero sí darte los mejores consejos. Y el primero es este. Colombia, Brasil, Etiopía, Honduras o México, son productores de los mejores cafés de la variedad arábica y robusta. Según vayas probando, te decantarás por uno en concreto. Es cuestión de gustos. ¡Ahh! Mucho mejor en grano.

El segundo paso es la molienda del café. Se debe realizar en el momento más próximo a la preparación del café. El molido no debe ser demasiado fino, puesto que si se prensa en exceso a la hora de meterlo en el portafiltro, puede que no salga ni una gota; ni demasiado grueso, puesto que al salir con tanta presión el agua, no absorberá los aromas del café y obtendríamos un café insípido.

El tercer consejo para un café perfecto es el agua utilizada. No vamos a entrar en detalles químicos sobre el líquido elemento. Pero si decirte que cuanto más natural sea, mucho mejor café se obtendrá.

El cuarto paso es el prensado del café en el portafiltro. La presión debe ser intermedia. Ni apretar mucho, ni dejarlo muy suelto

El último paso es la elección de la taza. Esta debe ser de porcelana blanca, sin ninguna decoración interior y de gran grosor, de 50 a 80 mililitros. Lo ideal es almacenarla boca abajo en la bandeja calientatazas con que suelen contar el tipo de cafeteras que nos ocupa.

Como ves, teniendo en cuenta algunos detalles podemos disfrutar de un café irresistible. ¡Anímate a poner estos consejos en práctica!

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