Como consumidor, está en tu mano aprender a reconocer la calidad de los alimentos, saber elegirlos, conservarlos y manipularlos de forma correcta para evitar que se contaminen y puedan ser nocivos para tu salud. Unas correctas normas de higiene de los alimentos pueden ayudarte en este propósito.

¿Qué es la higiene alimentaria?

Es un conjunto de medidas que puedes adoptar para asegurar que los alimentos sean inocuos y conserven todas sus cualidades nutricionales desde que se obtienen hasta que llegan a los consumidores.

Por tanto, la higiene alimentaria no sólo trata de la conservación, limpieza y cocinado de los alimentos, sino que abarca aspectos como cultivo, cría y alimentación y comercialización de productos. Así como todos los procesos sanitarios destinados a prevenir que los alimentos puedan contaminarse y provocar enfermedades, ayudando a reducir los riesgos.

Cada país tiene su propia legislación en materia de higiene de los alimentos. En España el organismo encargado es el Ministerio de Sanidad y Consumo, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

¿Cómo se pueden alterar los alimentos?

Los alimentos pueden verse alterados por tres mecanismos:

– Por descomposición natural, en la que intervienen las enzimas que aceleran la degradación a nivel celular, y provocan la pérdida de nutrientes. También se producen pérdidas de agua en los alimentos, lo que se traduce en desecación y cambio de color, textura, olor y sabor, además de modificaciones importantes en las cualidades nutricionales de los mismos.

– La contaminación por microorganismos es la que tiene consecuencias más peligrosas. Los microorganismos están presentes en todos los seres vivos y en el medio ambiente, como los hongos y bacterias que pueden contaminar los alimentos.

– Una práctica culinaria inadecuada, que suponga un cambio brusco de las condiciones térmicas de los alimentos, puede suponer que se modifiquen sus características y, en ocasiones, puede provocar su toxicidad.

La mala limpieza de los locales en los que se cocina o de los utensilios que se emplean o una higiene deficiente de la persona que manipula los alimentos puede provocar que estos se contaminen. También puede producirse el paso de contaminantes de unos alimentos a otros por mezclar productos cocinados con crudos o por emplear los mismos utensilios con ambos.

Consejos generales de higiene de los alimentos

– Lávate siempre las manos con agua caliente y jabón antes de manipular los alimentos.

– Mantén limpios y bien conservados tus utensilios de cocina.

– Procura que tu cocina esté siempre limpia y bien ventilada.

– Lava las frutas y verduras antes de manipularlas.

– Nunca recalientes los alimentos más de una vez.

– No vuelvas a congelar alimentos que hayas descongelado previamente.

Los alimentos deben manipularse siguiendo unas normas precisas de seguridad alimentaria para evitar que se contaminen y afecten a nuestra salud. Estas normas engloban las prácticas culinarias, la limpieza y desinfección, la luminosidad y ventilación de las áreas de trabajo y la indumentaria del manipulador.

La legislación sanitaria de nuestro país protege a los consumidores de las manipulaciones incorrectas de los alimentos hasta que llegan al mercado. A partir de entonces, somos los ciudadanos los encargados de conservar y preparar de forma adecuada los productos que consumimos a diario.

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